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Los procesos de formación de Idartes llegan al VIII Congreso Iberoamericano de Teatro

Por Margareth Sánchez Melo

6 julio, 2026

  • El artista formador Jesús David Sánchez compartirá una experiencia pedagógica que pone el teatro al servicio del encuentro y la transformación.

Cuando Jesús David Sánchez presente su ponencia Más allá de la escena: pedagogías teatrales como prácticas de encuentro, creación colaborativa y transformación en el VIII Congreso Iberoamericano de Teatro, no hablará únicamente desde su experiencia personal. En su intervención estarán presentes cerca de diez años de trabajo como artista formador del programa Crea de Idartes, las experiencias compartidas con niños, niñas, jóvenes y personas adultas, y una apuesta pedagógica que entiende el teatro como una herramienta para fortalecer vínculos, construir ciudadanía y transformar vidas.

“Aunque la voz que estará en la ponencia será la mía, yo siento que llevo conmigo la experiencia de cientos de participantes, de artistas formadores y del equipo pedagógico que durante años hemos trabajado y demostrado que el teatro puede ser un lugar para el encuentro, el cuidado y la transformación”, afirma.

Su participación en este escenario académico, que se realiza en el marco del Festival Internacional de Teatro de Manizales, representa un reconocimiento a los procesos que se desarrollan desde el programa Crea y una oportunidad para compartir con investigadores y artistas de distintos países una experiencia nacida desde la política pública de formación artística de Bogotá.

Para Sánchez, esta invitación evidencia que el trabajo cotidiano que ocurre en los salones, colegios y centros de formación también produce conocimiento.

“Las prácticas que ocurren diariamente en los salones, en los colegios y en los centros de formación poseen un valor investigativo y pueden aportar a las discusiones contemporáneas sobre las pedagogías de las artes escénicas”, explica.

Su ponencia propone comprender el teatro más allá de la producción de espectáculos. Desde su experiencia, las artes escénicas son una práctica relacional que favorece la construcción de vínculos, la imaginación compartida, el reconocimiento del otro y el desarrollo de la creatividad.

En ese sentido, uno de los principales aportes que compartirá es la metodología que caracteriza al programa Crea, donde cada participante es reconocido como un sujeto creativo y protagonista de su propio proceso de aprendizaje.

“El objetivo no es formar actores profesionales, sino ampliar las capacidades comunicativas, creativas y humanas de las personas que llegan a nuestros procesos de formación”, señala.

A través de un recorrido por experiencias desarrolladas en distintos territorios y con poblaciones diversas, el artista mostrará cómo el teatro adquiere sentido cuando deja de centrarse exclusivamente en el resultado artístico y se convierte en un espacio para que las personas puedan encontrarse consigo mismas y con los demás.

Esa mirada dialoga, según explica, con muchos de los desafíos que comparten los países iberoamericanos.

“Nuestros países comparten desafíos relacionados con la desigualdad, la fragmentación social y la necesidad de construir espacios de participación cultural. En ese contexto, las pedagogías teatrales pueden ofrecer herramientas muy poderosas para fortalecer las comunidades desde la creación y el encuentro”, afirma.

Durante el Congreso también compartirá historias que evidencian el impacto de estos procesos. Una de ellas es la de una estudiante del Colegio Tabora que, durante un encuentro de Ecos Crea en 2026, contó que nunca había hablado frente a otras personas por el miedo que sentía. Gracias al proceso teatral, logró hacerlo por primera vez con confianza. También llevará experiencias de grupos de personas adultas que llegaron buscando aprender teatro y encontraron un espacio de bienestar, amistad y cuidado mutuo.

Para el artista formador, estos ejemplos demuestran que el resultado más importante de la formación artística no siempre ocurre sobre el escenario.

“He visto estudiantes que inicialmente evitaban hablar en público y terminan liderando procesos escénicos. Personas adultas que encuentran en el teatro un espacio para volver a jugar después de muchos años. Eso demuestra que el verdadero resultado del proceso no siempre es la obra presentada al público, sino las transformaciones humanas que ocurren durante el camino”, destaca.

Además del intercambio de experiencias, Sánchez espera regresar con nuevas metodologías, fortalecer redes de colaboración con artistas e investigadores de otros países y abrir posibilidades para futuras investigaciones e intercambios que continúen enriqueciendo la labor pedagógica del programa Crea.

“Deseo que esta participación contribuya a visibilizar el enorme trabajo que realizamos diariamente los artistas formadores y que abra posibilidades para establecer alianzas académicas, intercambios internacionales y proyectos de investigación sobre la formación artística”, afirma.

Más allá del reconocimiento institucional, su participación busca posicionar al programa Crea como un referente iberoamericano en pedagogía de las artes escénicas y demostrar que desde Bogotá se construyen prácticas pedagógicas con una profunda dimensión humana.

“El teatro no transforma únicamente cuando un participante se sube a un escenario, sino cuando crea, cuando se expresa y cuando se posibilitan las condiciones para que las personas se encuentren, imaginen juntas y descubran nuevas formas de habitar el mundo. Ese es uno de los mayores aportes del programa Crea a la educación artística”, concluye.

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