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¿Cómo es ser niña en Bogotá?

El Programa Crea le preguntó a varias de sus participantes ¿Cómo es ser niña en Bogotá? Las reflexiones de estas artistas se convirtieron en obras.

Por: Margareth Sánchez Melo

De la mano de los artistas formadores de artes plásticas del Programa Crea, más de 25 niñas participaron de Las niñas cuentan, una iniciativa para celebrar su día y en la que se les invitó a representar a través del arte una ciudad de sueños y colores en la que pueden ser lo que quieren ser sin miedo, sin estigmatización o discriminación.

Así por ejemplo, Camila Peña Chacón, Sara Catalina Jiménez Rubio, Alison Julieth Rodríguez Ríos y Lucia Peña Chacón, con el acompañamiento del artista formador del Programa Crea William Sierra, crearon Ni rosa, ni loza, una pintura en gran formato que cuestiona los roles y estereotipos de género que la sociedad le impone a las niñas desde muy temprana edad.

“Nuestro proyecto Ni rosa, ni loza quiere decir que siempre de chiquitas a algunas niñas las ponen de color rosa y con la locita de juguete y a ser mamás de bebés y así, pero nosotras no queremos que nos representen siempre con un color y con los oficios”, afirma una de las artistas creadoras de la obra.

Y es que alzar la voz contra las normas sociales y comportamentales generalmente percibidas como apropiadas para las niñas, es también el eje central de la obra Niñas reparadoras. En esta pieza de técnica mixta realizada con pintura en paredes agrietadas, más de siete artistas invitaron al público a cuestionar cómo los estereotipos de género son nocivos y limitan la capacidad de algunas mujeres para desarrollar sus facultades personales.

“El proyecto se llama así ya que para mí simboliza que todas nosotras, no podemos dejar que nos impidan hacer lo que queramos. Podemos hacer lo que nos propongamos y nadie podría tener ese derecho de detenernos por lo que queremos”, afirma una de sus creadoras.

Y es que parece que romper las barreras de lo establecido, es un gran motor para las niñas del Programa Crea. Por ejemplo, para María Alejandra Farfán, no hay nada que una mujer no pueda lograr y por eso su obra se llama Soy poderosa.

“Las niñas tenemos poderes que nos animan y nos dan fuerza para seguir adelante luchando y por eso el nombre de mi proyecto que se llama Soy poderosa”, indica Farfán.

En la misma línea e inspirada por aquellas mujeres de su entorno que poseen poderes extraordinarios, Sara Gómez se representó a sí misma como una superheroína.

“Me pinté a mí siendo una súper heroína y por eso tiene la letra ese de mi nombre y por eso tiene gafas porque yo tengo gafas y me gustan mucho los arcoíris porque los colores son muy bonitos”, puntualiza Gómez.

Y es que precisamente, superheroínas son todas las mujeres y niñas por ello, Paula Mariana Jerez realizó una pintura de 100cm x 70cm en la que representó tres mujeres empoderadas y listas para afrontar cualquier reto de la vida.

“Significan que nosotras las mujeres y las niñas somos muy valientes y las puertas serían porque cada una tiene que abrir una puerta para ser libre”, explica Jerez a propósito de su obra Mujeres que abren puertas.

De la misma manera, para Ana Sofía y María Camila Martínez Gómez, pese a las circunstancias es importante que las mujeres confíen en sus habilidades y talentos. Por eso crearon la obra Niñas valientes de todos los rincones siendo felices en medio de la complicada Bogotá, una pintura de más de dos metros de alto en la que representan la diversidad cultural y étnica de la capital.

El paisaje también estuvo presente en la obra de Isabella Moyano Castañeda, Valery Natalia Aguilar Gil, Laura Viviana Moreno Pulido y Hannah Castro Matallana quienes ampliaron la visión que tenían de la niñez a todo el territorio colombiano.

“Estas pinturas nos quieren hacer ver lo hermoso que es Colombia desde sus paisajes, desde su folclor que tiene y también que podemos ser libres y ser nosotras mismas lo que queremos ser”, explicó una de las creadoras de Nosotras contamos.

Finalmente, para Karen Natalia Gutiérrez Castillo no todo es color de rosa, la pequeña plasmó en su obra Esto siento siendo niña, su preocupación por la vulneración de los derechos de sus contemporáneas, quienes en muchas ocasiones no están creciendo en un entorno que les permita desarrollar su pleno potencial.

“Lo que quise representar fue que digamos yo como niña siento que tengo todos mis derechos pero también, a veces me da tristeza porque hay muchas niñas que están en la calle pidiendo dinero. O sea, tenemos los mismos derechos todas pero algunas no los pueden tener”, explica Castillo.

Estos  ejercicios plásticos tienen como objetivo visibilizar y promocionar los derechos de las niñas, así como prevenir las vulnerabilidades en la infancia y han sido una gran oportunidad para que los artistas formadores del área de artes plásticas apoyen, resalten, afiancen y reconozcan los talentos de cada una de las niñas frente a las artes plásticas.

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