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Formación artística en la ruralidad: Cinco Escuela y un poema a Cielo Abierto

Fotografías tomadas de Membrana 7.  Membrana Rural. Cinco Escuelas y un poema a Cielo Abierto – Usme

A un lado del bullicio de Bogotá, donde los edificios se alzan imponentes, el tráfico y el afán abruman nuestros sentidos, existe un lugar al sur de la ciudad llamado Usme, que varios conocen, pero pocos se detienen a contemplar. En una de sus esquinas, nos encontramos con el Centro Crea Cantarrana, donde dialoga la ruralidad con lo urbano. Este Crea está repleto de colores, con un reconocido domo, es un lugar donde viven muchos conejos y lo resguarda un gran león. Las vecinas son las vacas y el frío, y las montañas son fieles compañeras. En el Crea Cantarrana, no todo está completamente definido, como el campo mismo, todo se encuentra en constante movimiento y cambio. 

La séptima entrega del boletín digital de Membrana: Membrana Rural. Cinco Escuelas y un poema a Cielo Abierto – Usme, nos invita no solo a explorar los tesoros de la ruralidad, sino también a comprender y acercarnos a un lugar donde se busca reivindicar sus narrativas propias, resaltando las estéticas, discursos y cuerpos que la habitan. Las voces de las y los artistas formadores (Mario Enrique Arévalo, Oscar Javier Castañeda y Lady Álvarez), junto a la enlace pedagógica Diana Carolina León, recogen las miradas y experiencias de los participantes. En las páginas de esta edición, podemos conocer cómo las niñas y los niños que participan en los procesos de formación experimentan múltiples sensibilidades, rescatan su identidad y memoria de esta zona, cuestionan sus visiones de mundo mediante las expresiones artísticas, y a su vez, nos da a conocer las reflexiones propias de los artistas formadores y su encuentro con otra cara de la ciudad. 

Estas experiencias se consolidan mediante un diálogo y trabajo conjunto de diferentes actores: Crea Cantarrana, Agrupación Rural OHACA  y niños y niñas habitantes de Usme rural. De acuerdo a las experiencias y a lo que los niños y niñas desean aprender, se construyen procesos formativos que brindan modos expresivos para comunicar todo aquello que emanan de su ser: desde un poema, una coreografía, una historia, un viaje, una canción… 

Para profundizar un poco más sobre estas experiencias, dialogamos con el artista formador Mario Arévalo, quien comparte sus vivencias, los desafíos y potencialidades que reconoce en los procesos de formación que acompaña en el Crea Cantarrana

En tus procesos como artista formador ¿qué experiencia significativa has conocido, encontrado, aprendido y aprehendido en la ruralidad?

Experiencias significativas han sido varias, pero para ser bien específico, creo que de las cosas que pienso que es muy importante reconocer es la parte sensible y creativa de los niños de la ruralidad. Creo que eso es muy significativo y valioso, tanto para mí como artista formador como para los niños, porque yo fui niño y me acuerdo que cuando ocurrían estas acciones, como crear o dibujar o pintar, uno no las olvidaba. Entonces, creo que eso es importante. 

También, creo que es significativa la bonita disposición que tienen los niños para aprender. Son muy comprometidos y atentos, y para ellos es algo muy especial. Yo, como artista formador, lo agradezco, tener esa disposición de parte de ellos. Por último, es la amabilidad y la cordialidad tan bonita que tienen los niños de la ruralidad, que siempre se expresan en su presencia cuando estamos en las sesiones. Son tan sencillos, cómo se notan  esos rasgos o esa cercanía con la naturaleza que a veces a los niños de la ciudad de pronto no se les evidencia. En cambio, en ellos se nota en su forma de hablar, en su forma de expresarse, y  eso me parece muy bonito. Me encanta, porque me parece esencial eso.

¿Cómo percibes tu cuerpo cuando visitas la ruralidad?

En primer lugar, siento que es como sentirme en mi lugar, porque yo crecí en la ruralidad y me siento en mi espacio. Eso es muy bonito. Mi cuerpo se vuelve más receptivo, se dispone a sentir y activar más los sentidos. No solamente la vista, que es como el sentido al que aquí se le da preponderancia, sino también la escucha, el tacto, el gusto. Se activan de una manera diferente. Además, el cuerpo se activa y lo impulsa al movimiento, a la exploración, al juego y a la observación constante.

¿Cómo el acercamiento a los contextos rurales cambia tu relación con los contextos urbanos?

Hay un constante asombro por parte de los participantes y es algo muy difícil de encontrar en otros espacios. Ese constante asombro, siento que lo abrazan y lo aprecian, y creo que es muy excepcional y que es muy particular de los niños de la zona rural. Eso me motiva como artista formador, también a mostrarles las actividades que se diseñan y planean.

¿Cómo se consolidan las propuestas de formación artística en la ruralidad?

Creo que todo lo que uno hace es entrar en diálogo y escuchar aquello que ellos quieren, que a ellos les gusta, les interesa. Los que crecieron entre la música, no necesariamente en música campesina, hasta allá también llega mucha música urbana, pop y creía que no, pero ellos tienen gustos muy diversos y también están abiertos a otras músicas, pero por supuesto, la música campesina es un punto de partida muchas veces. A veces no se enfoca, en mi caso no se enfoca, pero sí sirve como un punto de partida, porque ninguno de ellos es indiferente a esta música, ni aquellos que vienen de Venezuela; digamos que siempre encuentran una familiaridad en estos ritmos musicales. 

Entonces, digamos que a partir de estos diálogos, en estos procesos de conocerlos, se construye un repertorio de qué les gustan o se componen. En mi caso no he tenido la oportunidad de componer algo con ellos pero sí de crear un repertorio con el que ellos se conecten y se identifiquen y les sirva para expresar todo aquello que les enorgullece al ser población rural.

Fotografías tomadas de Membrana 7.  Membrana Rural. Cinco Escuelas y un poema a Cielo Abierto – Usme

Les invitamos a conocer más de estas miradas pedagógicas y artísticas en Membrana 7 Membrana Rural. Cinco Escuelas y un poema a Cielo Abierto – Usme, y a explorar otras publicaciones del Programa Crea haciendo clic aquí.

Autora: María Fernanda Henao Báez, apoyo al equipo de Publicaciones e investigación.

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