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Nicol Valeria, la niña maravilla

Por: Margareth Sánchez Melo

“Es una bendición tenerla y es una bendición que tenga síndrome de Down y es una bendición que cada día hayan más programas en los que ella pueda participar”, afirma Claudia Patricia Castiblanco Jiménez, la orgullosa y bendecida mamá de Nicol Valeria, como ella misma se define.

Gracias a la línea Arte en la Escuela del Programa Crea que atiende a niños de los colegios públicos de la ciudad de Bogotá, Nicol toma cursos de formación artística en el Crea Cantarrana, ubicado en la localidad de Usme.

La pequeña de 10 años es una estudiante tan destacada que el año pasado participó en una exposición artística en la que jóvenes talentos como ella, exhibían sus mejores trabajos en una biblioteca pública de Bogotá.

La inauguración coincidió con la celebración de Halloween, así que Nicol asistió disfrazada de Mujer Maravilla; uno de sus personajes favoritos porque al igual que ella, es una mujer fuerte y con poderes.

“Era un trabajo que hizo Nicol en material reciclable sobre un ecosistema. Nos invitaron a una exposición en la Biblioteca Pública El Tunal  y cuando ella llegó todo el mundo tuvo que ver con ella, le tomaron muchas fotos y decían: ‘qué niña tan bonita’”, afirma Claudia Patricia.

Y es que a sus diez años, Nicol la tiene clara, cuando se describe a sí misma, dice que “ya es muy grande, muy hermosa, muy inteligente y capaz de hacer todo”, y cualquiera que la conociera, rehusaría a decir lo contrario.

Precisamente por ello, para Óscar Castañeda, artista formador del Crea Cantarrana a cargo del grupo en el que participa Nicol, los espacios de visibilización son de suma importancia para que los jóvenes se convenzan de sus habilidades y de que lo que hacen es realmente valioso.

“Para nosotros es importante poder darle un espacio a una estudiante que es muy juiciosa y muy pila, para que su trabajo sea valorado y reconocido”, indica Castañeda.

De hecho, el artista formador ve en el proceso educativo de Nicol muchos aciertos que podrían tomarse como ejemplo para replicar en otros procesos y escenarios.

“El ejercicio educativo siempre es un reto y ahora más con este tipo de condiciones desde el confinamiento y con esos imaginarios que hay sobre la población con necesidades educativas especiales. El proceso educativo con Nicol ha sido muy efectivo porque toda la institucionalidad ha funcionado; el colegio es un espacio que respalda y reconoce y está pendiente de sus chicos, la comunicación que hay entre Crea, Idartes y el colegio siempre es muy dialogante, la relación de la docente titular es muy buena, la familia está pendiente…”, expresa Óscar.  

Y es que efectivamente, en muchas ocasiones, detrás de un estudiante estrella, hay todo un sistema que funciona y sobre todo, una familia que apoya, como en el caso de Nicol. Por ejemplo su madre, afirma que es de vital importancia involucrarse en la vida de los pequeños para que se sientan amados y acompañados.

“Hay papás que piensan que los niños son un CDT. Así que van y los dejan en el colegio a principio de año y quieren en octubre o noviembre ver cuáles fueron las ganancias. Pero lo que hay hacer es velar todo el año por el bienestar de los niños… saber qué necesitaban y no sólo materialmente sino afectivamente”, explica Claudia Patricia.  

Además, en la situación actual, el rol de los padres se ha vuelto fundamental en rendimiento académico de los niños y niñas.

“Hay una necesidad de que los papás se vinculen y esta es la excusa perfecta porque los papás estamos en casa y estamos con los chicos. Este ejercicio que hacen la señora Claudia y Nicol, devela eso precisamente; devela que sí están en la casa, que sí están juntas, se acompañan, se comprometen con ese ejercicio artístico y se divierten”, explica Óscar Castañeda.

Y es que como el mismo artista formador lo señala, en la coyuntura actual, en algunas ocasiones los procesos formativos se convierten en “ejercicio de fe porque uno envía la guía y no sabe si la van a responder o no”.

Acá vale la pena explicar que, con el fin de darle continuidad a los cursos del Crea Cantarrana en Usme y teniendo en cuenta las dificultades de acceso a internet en algunas áreas rurales de la ciudad, la estrategia Crea en Casa está acompañando los procesos formativos a través de guías pedagógicas que se envían a los colegios para ser entregadas posteriormente a los estudiantes.

Al respecto, Óscar Castañeda dice que la estrategia ha sido bien recibida por los jóvenes. “Ha sido exitoso porque la gran mayoría han respondido a las guías. La dinámica ha sido un aprendizaje porque nadie se esperaba esta pandemia, esta cuarentena y estas condiciones pero tanto para las familias, los estudiantes y nosotros ha sido un aprendizaje en el momento de entender este tema de la tecnología y estas relaciones y cómo eso se dilata en el tiempo y hay que tener otro tipo de vínculo”, afirma.

Asimismo resalta que para él como artista formador, es gratificante ver cómo sus estudiantes responden positivamente a los ejercicios artísticos y cómo además, han logrado involucrar a sus familias en los procesos creativos.

“Cuando llegó la respuesta (a las guías) de Nicol dije: ‘acá hay un tesoro muy lindo’. Es un aliciente para nosotros porque no solamente están haciendo el ejercicio sino que están jugando mamá e hija”, añade Óscar Castañeda.

Y es que Nicol, es una de las que estudiantes que resuelve las guías sin falta alguna. Según explica su madre, el ingrediente secreto para mantenerla motivada viene directamente del trabajo artístico, pues la niña de 10 años, se siente especialmente atraída por este tipo de actividades.

“Yo me he dado cuenta que a los niños les gustan y motivan las artes. A los niños les motiva hacer un trabajo y que luego haya una exposición. Es por eso que este Programa Crea es tan bonito e importante”, asegura Claudia Patricia.

La madre de Nicol también afirma que: “Deberían haber más programas así para que los papás con sus niños con síndrome de Down sientan que incluyen a sus niños”. Y es que ella en especial, ha sentido que en el Crea Cantarrana, la niña de 10 años ha sido acogida con especial cariño y que además se le ha potenciado el desarrollo de sus destrezas.

“Nunca yo he sentido que a ella me la excluyan de algún lado. Nicol fue una hija muy deseada, fue tanto el deseo que Dios nos la mandó con ese plus, con ese cromosoma de más, no la mandó con ‘ñapita’, por eso acá todos en la familia estamos muy orgullosos de ella”, añade la feliz madre.

Finalmente Claudia Patricia invita a dejar a un lado los estigmas frente a las personas con síndrome de Down para reconocer todas sus capacidades y habilidades.

“Tienen un síndrome de Down que lo único que hace es cambiarles facciones de la cara y que lo único que hace es retrasarles un poco el crecimiento, pero aparte de eso, ellos son más amorosos, más cariñosos, son súper dedicados, súper entusiastas”, sentencia. 

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