Nuestros Crea

El Hogar San Leonardo Murialdo y Narda, la niña guardiana.

Por Victoria Páez – Artista Formadora teatro

Todo comenzó tiempo atrás, cuando en el inicio de las primeras sesiones del mes de mayo, los participantes manifestaron que nunca habían visto una obra de teatro. Durante el día me quedé pensando en la posibilidad de llevarlos a ver una obra en la ciudad o de llevar la obra al hogar; sinceramente, no pensé en el cómo, solo me quedé resonando, pero dentro de aquella idea existían varios factores: para poder llevarlos a todxs a un teatro, la obra que fuéramos a ver tenía que ser en el día, entre semana; se debía solicitar un permiso a todos los acudientes y, como todxs no pertenecen a la misma institución educativa, se debía enviar una circular a los diferentes colegios con el nombre del estudiante, la cual informará sobre la inasistencia, además de coordinar un transporte para quince participantes… Recuerdo que esa misma semana llamé a varios amigxs, preguntándoles si en los meses posteriores se iban a presentar con una obra en horario de la mañana o de la tarde, pero en aquel entonces tenían funciones en la noche, así que las semanas pasaron y una mañana El Delia lanza una publicación con la pregunta: “¿Perteneces a una institución educativa?”, la cual se trataba de la siguiente iniciativa: El Centro Nacional de las Artes abre sus puertas para instituciones educativas que deseen vincular a sus estudiantes a experiencias artísticas con niños, niñas y jóvenes entre los 5 y 18 años. Más que asistir a una obra, se trata de una experiencia pedagógica y sensible donde el público infantil y juvenil se acerca a las artes escénicas de forma significativa, participativa y acompañada.”

¿Coincidencia? No lo sé, pero como actriz y artista formadora sigo creyendo en el poder que tiene el teatro porque en el momento en que dejé de buscar fue cuando la obra llegó a nosotrxs. Entre todas las obras que se iban a presentar estaba Narda, la niña guardiana; en aquel entonces las sesiones estaban enfocadas hacia el teatro de títeres y la manipulación de objetos. Justo ahí llega el grupo Títeres La Zotea desde Bucaramanga para de alguna manera aportar a nuestro proceso sin que ellos lo supieran. Así que el pasado 14 de agosto, el telón del Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella se levantó para recibir a los niños, niñas y adolescentes del grupo de formación artística en Teatro del Crea Roma, pertenecientes a la Institución Hogar San Leonardo Murialdo. Para la gran mayoría de ellxs, esta mañana no fue solo una salida cualquiera, sino su primer encuentro con una experiencia escénica.

Hoy puedo decir que todo se fue organizando poco a poco. Hablé con las personas encargadas del hogar, les comenté sobre la iniciativa y les encantó. Ellxs gestionaron los permisos con los acudientes, la circular para los diferentes colegios y el bus… Aquí viene lo mejor de todo: no solamente fueron a ver Narda los participantes del grupo, sino que fueron todos los niños, niñas y adolescentes del hogar de la jornada de la mañana, es decir, en total éramos treinta cinco, incluyendo a la profe Coni y al padre Sergio, que también se sumaron a esta experiencia. Toda la gestión se logró organizar gracias a que fui al Delia, hablé con la persona encargada y le comenté sobre la labor del hogar, la labor del Idartes dentro del hogar para acompañar los procesos, y ellos no dudaron en habilitarnos los cupos necesarios. La obra fue en la mañana; todos los elementos que tiene para contar la historia aportaron como referentes para nuestro montaje final. El grupo presenció cómo se manipula un objeto, las diferentes posibilidades para darle vida a un títere. ¿Qué es un gobo? ¿Qué papel cumple la música? Y la importancia de tener un criterio dentro de lo que queremos decir y por qué, pues Narda la niña guardiana, cuenta la historia de una niña que protege a la selva amazónica de su destrucción a través del relato oral, rinde homenaje a los pueblos indígenas y a las mujeres que han defendido sus territorios.

Para todxs fue una vivencia inolvidable: las sonrisas, las preguntas, el aprendizaje, la gestión de todxs, las imágenes resonantes en la memoria de las infancias, pues este tipo de iniciativas lxs nutre intensamente, porque hoy en día, después de un mes, el grupo continúa hablando sobre Narda, en cómo podemos incorporar algún referente a nuestra obra, pues la experiencia compartida en tiempo real de un acto de creación, que siempre es diferente aunque siga una pauta y diseño, sin duda es la fuerza más evidente del teatro: el ver a las ideas que vuelan convertidas en realidad.

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