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Teatro sin edad: cuando el escenario se convierte en un lugar para quitarse las armaduras

En un salón comunal que aún conserva el cemento a la vista y las huellas de una construcción inacabada, un grupo de mujeres mayores encontró un espacio donde el teatro dejó de ser un espectáculo para convertirse en un acto de encuentro, escucha y transformación colectiva.

Elaborado por: David Sánchez – Artista Formador del área de teatro – Mesa de visibilización

En el segundo sector de Ciudad Bolívar, donde las calles ascienden y descienden entre montañas y las historias de resistencia hacen parte del paisaje cotidiano, existe un lugar que nació gracias a la persistencia de la comunidad. Allí, en un salón comunal levantado por años de gestión de líderes sociales como don Anselmo, hoy se reúnen semanalmente las integrantes de Teatro Sin Edad, un proceso de formación del área de teatro de la gerencia  CREA del Instituto Distrital de las Artes – Idartes, perteneciente al Crea Lucero Bajo.

El espacio todavía está en obra negra. Sus pisos son de cemento, las ventanas aún no existen y algunos acabados esperan el paso del tiempo. Sin embargo, para quienes llegan allí cada semana, ese lugar ya está completo. Porque lo que realmente sostiene sus paredes no son los ladrillos, sino las conversaciones, las risas y la posibilidad de sentirse parte de un colectivo.

Las participantes, mujeres mayores de sesenta y hasta setenta años, decidieron renombrar el antiguo grupo de tercera edad como Teatro Sin Edad, una declaración que rompe con los estereotipos sobre el envejecimiento y reivindica que la creación, el aprendizaje y los sueños no conocen límites cronológicos.

Detrás de cada encuentro también habitan las realidades del territorio. Aunque a simple vista el barrio parece tranquilo, muchas de ellas conviven diariamente con problemáticas como la inseguridad, la falta de oportunidades y las dificultades económicas que atraviesan a sus familias. Son mujeres que han aprendido a protegerse de la vida construyendo corazas emocionales, fortalecidas por experiencias difíciles, pérdidas y desafíos cotidianos.

Precisamente allí encontró sentido el proceso artístico.

A partir de la lectura del libro El caballero de la armadura oxidada, el artista formador Juan Guillermo Rojas quien lidera el grupo invitó a que las participantes comenzaran un recorrido de reflexión que poco a poco fue transformándose en creación teatral. Las páginas del libro se convirtieron en conversaciones; las conversaciones en recuerdos; los recuerdos en escenas; y las escenas en una dramaturgia propia que narra la historia de una familia enfrentada a sus conflictos, donde la fantasía, la poesía y la cotidianidad invitan a reconocer aquello que duele para iniciar el camino hacia el cambio.

Más que memorizar textos o aprender técnicas actorales, el grupo ha explorado el teatro como un espejo capaz de revelar aquello que muchas veces permanece oculto. Cada ejercicio escénico propone reconocer las propias emociones, comprender al otro y preguntarse qué armaduras siguen impidiendo vivir con mayor libertad.

Con el acompañamiento del líder comunitario don Anselmo, quien mantiene abiertas las puertas del salón comunal y convoca permanentemente a las participantes, el proceso se ha consolidado como un espacio seguro donde las mujeres pueden hablar, escuchar, jugar, leer, crear y sentirse valoradas.

El teatro aparece entonces como una herramienta para desarrollar habilidades para la vida, fortalecer la empatía y promover la resolución de conflictos a través del diálogo. Pero, sobre todo, como una oportunidad para romper la rutina y recuperar algo que muchas veces se pierde con el paso de los años: la posibilidad de ser escuchadas.

Cada sesión confirma que la transformación no siempre ocurre mediante grandes acontecimientos. A veces comienza con una conversación, una improvisación, una lectura compartida o una escena en la que alguien descubre que ya no necesita esconderse detrás de sus viejas defensas.

En Teatro Sin Edad, el escenario no busca representar héroes ni personajes extraordinarios. Busca algo mucho más profundo: que cada mujer pueda reconocerse a sí misma, abrazar su historia y descubrir que nunca es tarde para quitarse la armadura y volver a habitar el mundo con el corazón abierto.

Porque en Ciudad Bolívar, entre montañas, calles empinadas y un salón comunal todavía inconcluso, el arte continúa demostrando que los lugares más poderosos no siempre son los más terminados, sino aquellos donde las personas encuentran la posibilidad de sentirse vistas, respetadas y acompañadas.

Si desea conocer toda la oferta y las actividades que ofrece el Crea Lucero Bajo puede consultarnos en:

📍 Puede dirigirse al Crea Lucero Bajo (Cra17B Bis No. 64A – 54 Sur) de lunes a viernes de 8:00 am a 5:00 pm. 💻Consultar nuestra oferta disponible ☎️Contactarnos al: (601) 3795750 Ext: 5254 – 5289. 📧Escribirnos a: crea.lucerobajo@idartes.gov.co

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